Circunstancias relacionadas con el Coronavirus en el ámbito laboral

¿Hay obligación de acudir a trabajar? ¿Me pueden obligar a teletrabajar? ¿Me pueden despedir? ¿Pueden suspenderme el contrato?
No hay una respuesta clara para ninguna de las preguntas, por encontrarnos ante una situación extraordinaria y pendiente de mayor regulación e instrucciones.

Si acudimos a la regulación contenida en La Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en ella se establece que, en caso de peligro grave, inminente e inevitable, los trabajadores podrán interrumpir su actividad y, si fuera necesario, abandonar de inmediato el lugar de trabajo, incluso desobedeciendo una orden empresarial.

Es decir, que cualquier trabajador no tendría por qué acudir al trabajo o realizar un viaje, si considerase que de tal situación pudiera derivarse de forma inmediata un daño grave para su salud.

En la situación actual, debe valorarse en cada situación concreta si existe ese riesgo grave e inminente de contagio que conlleve un grave daño para la salud de los trabajadores, pero subrayando que la empresa podría entender que tal ausencia no está justificada y adoptar sanciones disciplinarias por entender que se están desobedeciendo órdenes empresariales.

No puede establecerse una regla fija, al menos por ahora, y ha de subrayarse que cada situación es distinta y habría que estar al caso concreto, ya que no será igual si se ha declarado zona de riesgo dónde estamos trabajando o no, y en función de estas circunstancias la respuesta podrá ser una u otra.
Así, por ejemplo, si no acudimos a trabajar por estar en aislamiento o enfermo, la empresa tiene la obligación de seguir pagando el salario, sin embargo, si decidimos no ir por el riesgo a infectarnos en el trabajo o en el trayecto, en principio y salvo que específicamente se regule lo contrario, no habrá obligación de pago.

A día de hoy, las medidas urgentes a nivel económico y laboral vienen establecidas en el Real Decreto-Ley 6/2020, de 10 de marzo, por el que se adoptan determinadas medidas urgentes en el ámbito económico y para la protección de la salud pública.

El citado RD establece que los periodos de aislamiento por contagio, a los exclusivos efectos por Incapacidad Temporal (IT), de las personas trabajadoras provocado por el virus COVID 19, se consideran como situación asimilada al accidente de trabajo.

El período de incapacidad se iniciará en la fecha en que acuerde el aislamiento o se diagnostique la enfermedad del trabajador, y la cuantía de la prestación será el 75% de la base reguladora, a salvo de las mejoras que se pudieran haber establecido en los Convenios correspondientes.
En relación con los trabajadores que tengan a su cuidado a menores o personas con especial vulnerabilidad, no está prevista la existencia de permiso retribuido que justificara su ausencia del trabajo para el cuidado de los menores, todo ello sin perjuicio de decisión o acuerdo en contrario de la empresa.

De igual forma, hemos de señalar que el teletrabajo es voluntario. La empresa no puede obligar a acudir a esta figura Si la empresa decide suspender o paralizar la actividad laboral por la existencia de causas de fuerza mayor, como puede ser la existencia de un riesgo grave e inminente para la salud de los trabajadores o por imperativo de las autoridades, esta suspensión puede conllevar la suspensión de los contratos de trabajo. En cualquier
caso, esta suspensión de contratos, que implica la suspensión de la prestación del trabajo, así como la suspensión de la remuneración, solo podrá ser adoptada con el cumplimiento y observancia de todos los mecanismos y procedimientos previstos en la normativa laboral y sólo por las causas previstas en la misma.

En relación a la adopción de despidos colectivos, estamos ante una situación llena de incertidumbre ya que solo la permanencia de esta situación en el tiempo es la que determinará si este tema del coronavirus es motivo de fuerza mayor suficiente para entender justificada la realización de despidos por casusa objetivas.

Hay que esperar a cómo evolucionan los acontecimientos para poder estar seguros en relación con las consecuencias que se deriven de esta crisis.

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