Érase una vez un montador: ALFONSO CORTÉS-CAVANILLAS

Presentamos a Alfonso Cortés-Cavanillas el co director (junto a Jon Sistiaga) y montador del documetal ZUBIAK (Puentes), que relata la historia de una víctima de ETA y se presentó en la sección “Made in Spain” del Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 2019.

Minibio

Nace en Madrid en 1973. Es realizador y montador de cine y TV con 25 años de trayectoria. Suele combinar ambos roles, en los cuales se destacan los largometrajes de ficción Sordo (2019), Los días no vividos (2012) y el documental Deconstruyendo a Dani García (2015).

Érase una vez un montador: ALFONSO CORTÉS-CAVANILLAS

Érase una vez un montador: ALFONSO CORTÉS-CAVANILLAS

¿Qué tipo de documental vamos a ver?

Vamos a ver un documental con dos partes muy marcadas. Una en la que contamos a través de testimonios la vida de Juan Mari Jáuregui, que es la víctima, de ETA, a manos del terrorista Ibon Etxezarreta. Luego vamos a ver con una narrativa diferente de tempo y de estructura los pensamientos y las vidas del propio Ibon Etxezarreta y de Maixabel Lasa, que es la viuda de Juan Mari Jáuregui. Esto se desarrolla durante la primera hora, después planteamos una comida con ellos, con un ritmo más pausado, con más miradas y silencios que dicen muchas cosas. A veces, mucho más que las propias palabras.

Érase una vez un montador: ALFONSO CORTÉS-CAVANILLAS

SOBRE EL MONTAJE

¿Cuánto tiempo le has dedicado al montaje?

El montaje de este documental, ha durado alrededor de dos semanas y algo. En este caso, lo hemos tenido que agilizar bastante.  Primero hice una estructura durante tres días de todo lo que iba a ser el orden del documental. Luego lo cogió Gabriel, que es otro de los realizadores del documental. Además de realizador es montador, y así es como trabajamos en La Caña Brothers (productora), los realizadores montan. Gabriel estuvo alrededor de unos diez días estructurando el contenido, limando, cortando un poco con los redactores y con el propio Jon Sistiaga. Y por último, otros tres días más en los que estuve generando ciertas intenciones y dándole el tempo que necesitaba.

¿Pudiste empezar desde el rodaje? ¿Dejaste que se rodara entero?

En principio estaba todo el material grabado cuando empecé a montar. Luego hemos grabado alguna cosa que veíamos que nos podía hacer falta, sobre todo, algunos planos de localización. Pero empezamos una vez teníamos grabado el total de las entrevistas y todos los off que necesitábamos para generar esa estructura. Yo prefiero siempre montar una vez que tengo prácticamente todo el material, para empezar desde el principio. Comienzo desde el minuto uno, le voy dando intenciones y necesito ir acabando los diferentes bloques para poder continuar. Así calculo mejor los tempos que necesito, el tiempo de cada escena y situación y la intención emocional que tiene cada tramo, cada bloque.

¿El trabajo de montaje es solitario?

Sí, siempre es solitario. A mi me gusta montar solo, me gusta tener mi tiempo. Soy de activarme realmente por las noches y suelo aprovecharlas. Y sí, me suelo encerrar solo en mi despecho con mi equipo de montaje, montar, pensar y tener tiempo y silencio para montar. Pero sí, es un trabajo muy solitario, en general.

¿Con qué otros departamentos trabajas y son importantes para el montaje?

Generalmente en La Caña Bothers trabajamos muy mano a mano con los diferentes departamentos. En este caso, el documental tiene una parte de efectos visuales que consiste en la rotura del Puente. Lo planteamos como una metáfora de los puentes que quería tender Juan Mari y que ETA intentó destruir. Hemos hecho un contraste que nos parecía importante y había que trabajar con cuidado ya que teníamos que meter efectos visuales de forma muy realista. Ese contraste era delicado, tenía que ser suave y lo trabajamos bastante.

Otros dos departamentos con los que trabajamos mucho son el de sonido y el de música. En el caso de la música, con el compositor Carlos Martín le voy dando ideas y le voy presentando posibles tempos de música que voy sintiendo que pueden ir. Le digo qué tipo de atmósferas estamos buscando, y le voy ensañando poco a poco para que él pueda ver por dónde vamos y así componer en paralelo. Le ofrezco cosas para generar ideas, porque a mi me gusta montar con la música ya hecha. Luego le ajustamos el tiempo, para que empiece y acabe donde tiene que hacerlo, y suba donde necesita subir. Vamos mano a mano.

Con Daniel Rodrigo de sonido siempre estamos cogiendo ideas. Les voy enseñando cosas porque me dan ideas de contenido y de montaje. Podemos jugar para que ese sonido coja fuerza, o que me ayude en el corte, o en hacer una pausa y que los ambientes de naturaleza sean más importantes y ganen fuerza. Todo eso lo vamos trabajando juntos.

¿Cómo está conformado y cómo funciona el equipo de montaje?

Eramos tres personas, Gabriel, Noe y yo. Ellos forman parte de una plantilla fija de profesionales con la que solemos trabajar en La Caña Brothers (productora). Ellos hacían los diferentes programas de Tabú (2016), y como es una serie hemos trabajado los mismos realizadores y montadores. Entre Gabriel, Noe y yo, nos hemos dividido el trabajo como expliqué antes. Primero hago una pequeña estructura, luego ellos se sientan con redacción para ajustar y cortar contenido y luego yo le doy el último punto de intenciones. Tengo confianza en ellos, sabemos lo que cada uno puede dar y confío mucho en todos los realizadores y montadores que hay aquí. No son ayudantes o auxiliares de montaje, son realizadores con los cuales nos vamos repartiendo el trabajo para llegar a terminar el proceso en los tiempos necesarios.

¿Ha variado la estructura durante el montaje?

No ha resultado difícil porque ya de rodaje teníamos muy claro como queríamos hacer el montaje, por lo que la estructura, no ha cambiado de lo que teníamos en principio en la cabeza. Es verdad que al ser un documental van surgiendo situaciones nuevas que hay que mover y plantear dónde van o con que off de Ibon y Maixabel queremos colocar esas imágenes. Pero ha variado muy poco realmente. Nosotros teníamos muy claro que a ellos dos los íbamos a llevar desde la distancia, siendo observadores. Luego el resto de testimonios son para contar quién era la víctima, Juan Mari, y como fue su vida, para llegar a esa comida final. Había una parte muy marcada de archivo y otra parte del momento actual de Ibon y Maixabel.

¿Nos puedes comentar algo sobre los aspectos técnicos de la película?

Planteamos grabar dos partes diferenciadas. La parte de Ibon y Maixabel con anamórfica con la idea de transmitir esa distancia que buscábamos. Planos más abiertos, que aunque estemos allí el espectador no sienta que estamos invadiendo, ni manipulando nada. Sino que estamos retratando lo que esta pasando ahí y que el espectador es casi un individuo al que le permiten estar viviendo esa situación. En todas las situaciones en las que les hemos acompañado, siempre lo hemos hecho con mucha distancia para no influir, que era lo que buscábamos.

La comida final fue rodada con cinco cámaras. Un plano general, que se mantenía en esa distancia con los aires bastante marcados para no dar importancia más a uno que a otro. Luego dos planos cortos a cada uno en los que no llegabas casi a ver al otro, estaban un poco más desde la distancia. Y otros dos planos cortos que son más escorzos, según ellos van avanzando en la conversación y van profundizando en algo mas íntimo y más cercano, para que el espectador sienta como ellos han ido dando pasos hacia la cercanía.

¿Una escena que te parezca importante?

Toda la comida final. Es natural, real y a mi me emociona ver como alguien como Maixabel e Ibon dan un paso muy valiente y deciden juntarse, para ayudar a una sociedad vasca y una sociedad española a entender lo que hay detrás de todo el conflicto. El ser humano que hay detrás. Ahí es cuando aparecen más los seres humanos. Esa parte y de ahí al final me emociona mucho.

Érase una vez un montador: ALFONSO CORTÉS-CAVANILLAS

SOBRE EL MONTADOR

¿Te sueles implicar mucho en el montaje?

Si, me implico absolutamente. Soy un tarado de echar horas y horas montando. Normalmente monto hasta que mi cabeza dice: “para”. Yo soy montador, he montado muchísimo durante mi época en Canal Plus y concibo la realización y el montaje unidos. Por eso ya en el rodaje no necesito tirar muchas tomas porque las tengo bastante claras como montador: donde me corta bien, si necesito algo más, si tengo prisa, si con eso me vale o si necesito alguna cosa más para ese montaje, porque lo llevo bastante en la cabeza. Y estoy todo el día con eso en la cabeza, sobre como darle una vuelta. Concilio bastante mal, y solo cuando el cerebro se apaga y me duermo, ahí es cuando dejo de montar. Mientras tanto mi cabeza esta todo el rato trabajando en eso.

SOBRE “ZUBIAK”

Dir: Jon SistiagaAlfonso Cortés-Cavanillas
España
2019

https://www.sansebastianfestival.com/2019/secciones_y_peliculas/made_in_spain/7/676065/es

Asociación de Montadores Audiovisuales de España

La Asociación de Montadores Audiovisuales de España está orientada a la defensa de los profesionales del sector, a la divulgación de nuestro trabajo y al establecimiento de un espacio de intercambio de experiencias y conocimiento.

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