Érase una vez dos montadores: LAURENT DUFRECHE Y RAÚL LÓPEZ

Presentamos ALaurent Dufreche y a Raúl López que han montado juntos la película “La Trinchera Infinita” de los directores Aitor Arregi, Jon Garaño y José Mari Goenaga que se presenta en la Sección offcial del Festival de San Sebastián, que se presentó en la Sección official del Festival de San Sebastián de 2019.

Minibios

Laurent Dufreche nace en1968, San Juan de Luz (Francia). Ha sido montador de varios largometrajes como “Amama”, “Bertsolari”, “Handia” ,“La isla”, “5m2” , “Casula Day”, “Sipo Fantasma”, “Agur Etxebeste así como de numerosos cortometrajes.  Ha sido también realizador de televisión. Ha obtenido el premio Goya al mejor montaje por “Handia”.

Érase una vez dos montadores: LAURENT DUFRECHE Y RAÚL LÓPEZ

Raúl López nace en España (Donostia – San Sebastián ) en 1971.  Ha montado gran número de largos y cortometrajes. Entre los primeros se destacan “Lucio”, “Loreak”, “Lasa eta Zabala”, “Handía”, y “Ventajas de viajar en tren” entre otros.  También se ha desempeñado realizando video juegos como “Risky Woods” o “Biomechanical Toy” y actualmente “MOW Minimal Over Wheels”. Ha obtenido el premio Goya al mejor montaje por “Handia”.

Érase una vez dos montadores: LAURENT DUFRECHE Y RAÚL LÓPEZ

Érase una vez dos montadores: LAURENT DUFRECHE Y RAÚL LÓPEZ

¿Qué tipo de película vamos a ver?

Laurent: La trinchera infinita es una película basado en hechos históricos. Retrata las vivencias de los que durante el conflicto de la Guerra Civil o después de él, se vieron obligados a ocultarse por miedo a ser encarcelados o fusilados. Hijinio (Antonio de  la Torre) y Rosa (Belen Cuesta) llevan pocos meses casados cuando estalla la Guerra Civil y la vida de él pasa a estar seriamente amenazada. Con ayuda de su mujer decide utilizar un agujero cavado en su propia casa como escondite provisional. El miedo a las posibles represalias, así como el amor que sienten el uno por el otro hará de sus vidas un encierro que se prolongará durante más de 30 años.

¿Cuántas personas érais en el equipo de montaje?

Laurent:  Para hacer la trinchera, hemos repetido el sistema de trabajo que utilizamos en “Handia” y que nos dio buenos resultados. “Handia” fue una co-edición entre Raúl López y yo. Sólo cambiamos el ayudante que esta vez fue Demetrio Elorz. En Handia, hemos trabajado mano a mano cada uno haciendo más esfuerzo en secuencias particulares. Pero en La Trinchera decidimos concentrarnos cada uno en una parte de la película. El guión tenia la característica de tener una gran elipsis en un punto dado. Yo me encargue más de la primera parte y Raúl de la segunda. A cada etapa del premontaje, estaba con nosotros uno de los directores. En mi caso, trabajamos muy cerca con Jon Garano. Raúl lo hizo con Aitor Arregi. Y una vez acabado el rodaje, alternamos Raúl y yo etapas con los tres directores juntos.

¿Cuánto tiempo han trabajado en el montaje de la película?

Laurent: Nosotros, por sistema, arrancamos cuando el rodaje empieza. Es importante porque los montadores somos los primeros espectadores de la película y esto permite tener tiempo para aprenderse el material y también avisar o corregir cosas del rodaje si vemos cosas que no funcionan. En el caso de la productora Moriarti, el sistema de trabajo, es bastante peculiar porque trabajamos con tres directores. Dos directores estaban en el rodaje y uno en montaje. En la época, Jon Garaño estaba viviendo en America porque acompañaba su mujer que trabajaba allí. Cada día, colgábamos el material en internet desde rodaje y Demetrio Elorz preparaba la sincronización. Era increíble porque una hora después de rodar un plano, lo podíamos ver nosotros en Donostia y Jon en California. Y cada día teníamos una reunión por Facetime y intercambiábamos montajes, impresiones y comentarios. Era un sistema muy ágil que permitió estar muy reactivo con el rodaje. Esta cuestión de tomar un tiempo tras un primer corte es importante porque viene bien siempre dejar enfriar las cosa un poquito para poder recuperar frescura. En nuestra configuración de dos montadores, nos alternamos entre Raúl y yo a la hora de trabajar con los directores, lo cual nos permitió coger este aire que es necesario.

Raúl: En estos últimos años, arrancar el montaje desde el inicio de la grabación de la película parece algo establecido. No recuerdo exactamente las fechas, pero entre Laurent y yo fácilmente estuvimos ocho meses desde el inicio del montaje hasta el corte final, no es lo normal estar tanto tiempo trabajando en el montaje de una película, pero en gran medida depende del director o directores y si los productores se lo pueden permitir.

¿Cómo ha sido el trabajo con estos directores?

Laurent: El sistema de trabajo esta basado en la colaboración. Es decir que siempre somos muchos en montaje y probando cosas.  A los directores también les gusta esta fase del trabajo y están muy presentes. Para mí, es mucho más agradable que estar solo todo el tiempo. Estoy muy agradecido. Tal vez, el proceso se acaba alargando un poco más de lo habitual porque la toma de decisión es más compleja y no siempre somos muy eficaces. Pero es un lujo trabajar así hoy en día. Cuando ves el  resultado, me sorprende la coherencia increíble de narración pero también del montaje y el ritmo. Esto es algo sorprendente cuando somos tantos alrededor de la mesa.

Raúl: Suscribo lo que comenta Laurent, es una forma de trabajo muy agradecida a la que nos hemos acostumbrado fácilmente en las producciones de Moriarti. Por otra parte soy consciente que trabajando en grupo se pierde parte un estilo personal propio, decisiones de corte muchas veces mas arriesgadas que se acaban suavizando para ser del agrado de todos.

¿Qué otras relaciones les parecen fundamentales en esta película con otros departamentos?

Laurent: Tenemos una relación especial con todos los que hacen la post-producción, los conocemos bien. Desde Pascal Gaigne que hace la música, Xanti Salvador que se encarga del sonido, Natxo Sainz que es el colorista pero también hace algunos efectos y David Herras, el de VFX (Metal VFX).  Es como una pequeña familia. Con Xanti Salvador, por ejemplo, estamos trabajando codo a codo en el mismo espacio y esto te da muchos opciones. Durante el rodaje, pueden surgir muchas dudas técnicas y estando el cerca, tenemos la posibilidad de estar con él para comentar. De hecho, él mismo nos suele pedir los diálogos para escucharlos. Cuando estamos en montaje, muchas veces cuando necesitamos sonidos y nos los proporciona o nos da ideas. Estar en el mismo espacio es muy útil y especialmente en este película donde, cómo se va a poder apreciar, se apoya la narración en el sonido.

Érase una vez dos montadores: LAURENT DUFRECHE Y RAÚL LÓPEZ

SOBRE EL MONTAJE

¿Cómo se estructura el montaje de esta película?

Laurent: Es una película donde, por la trama y los puntos de vista, hay acontecimientos que no se ven por cuestiones de ocultar espacios y en la que la acción avanza a golpe de elipsis. Está divida en episodios y cada uno de estos episodios supone un nuevo salto en el tiempo obligando al espectador a hacer un ejercicio de reubicación constante.

Desde la primera proyección que hicimos con los directores después del rodaje, tuvimos la sensación que en grandes lineas funcionaba. Entonces pasamos tiempo para retomar las secuencias, ver si se lo podía sacar mas. Hubo algunos reajustes sobre todo con algunos sueños que cayeron de la estructura. Pero en grandes lineas, la estructura se mantuvo bastante fiel al guion. No fue muy complicada al nivel de estructura.

Otro problema fue el de la duración. Cuánto tiempo tenía que durar esta película? Aquí fue el trabajo más arduo porque teníamos la sensación que al cortarla, siempre perdíamos y dejábamos de empatizar con los personajes. Así que hicimos varios cortes intentando bajar el tiempo hasta llegar a la conclusión que seria larga. Al final, pasan anos y se ve la historias a través de dos personajes. Tienes que sentirlo.

¿Hubo una versión diferente de la peli que vamos a ver?

Raúl: Durante el montaje de la película vimos que resultaba muy fácil adaptar la estructura de la película a una posible miniserie para televisión de tres capítulos de una hora de duración, desde luego teníamos contenido para ello, ya que se rodaron secuencias muy interesante que por distintos motivos han ido cayendo de la película. Desconozco finalmente en qué quedo esta adaptación a miniserie. Bueno, a lo mejor sigue en el aire y estoy hablando demasiado.

¿Crees que ha variado mucho respecto a ideas iniciales o guiones iniciales?

Raúl: El resultado final de la película es muy fiel al guión original, el desarrollo es muy lineal y las principales elipsis estaban marcadas de guión.

¿Como te gusta abordar el trabajo de sonido?

Raúl: Bueno, el tema de sonido suele ser la asignatura pendiente (risas) Intentas tener durante el montaje gran parte de sonidos y voces que son vitales en la película. Pero que por falta de tiempo durante el rodaje, se graban en las mezclas finales, cuando ya esta cerrado el montaje, así que tienes que tirar de librerías para conseguir esos ambientes que buscas.

El sonido de la respiración de Hijinio tiene especial importancia en la pelicula, y teníamos que marcarlo de alguna forma, porque teníamos muchos momentos vacíos, hay secuencias en la película donde el sonido cobra mas importancia que la propia imagen y tienes que tener muy claro que se va a oír en ese momento.

¿Has podido/querido participar en los procesos finales?

Laurent: Por mi parte, no me he implicado mucho en los procesos finales a parte de algunos trabajos de coordinación entre los distintos equipos cuando hacia falta. Estábamos montando otra película « Agur Etxebeste » y acabando unos documentales sobre la danza vasca y no hay tiempo para todo.

¿Nos puedes comentar algo sobre los aspectos técnicos de la película?

Laurent: Cuando ganamos el Goya para Handía, agradecí también a los directores y a la ayudante Inge Mendioroz porque en nuestra configuración todo el mundo monta a su manera. El método de trabajo es totalmente colaborativo y muchas veces nos dedicamos a hablar entre todos para resaltar cosas de la secuencia que uno ha hecho o otro. Parece increíble porque aunque sea así, al final, en el resultado, no se aprecian todas esas manos que han pasado por la película. Esto al nivel de Software se traslada en el hecho que utilizamos el Final Cut X. ¿Por qué? Porque es una herramienta que nos permite empujar más alla este aspecto colaborativo. El software es sencillo o sea que diría que cualquiera lo puede manipular. A niveles prácticos, teníamos el material en varias máquinas y intercambiamos los montajes mediante archivos xml. Es sencillo de hacer y eficaz. Yo mismo, como vivo lejos, tengo incluso el material en mi portátil y mas de una vez aprovecho los viajes en el tren para revisar secuencias o probar cortes.

Como anécdota, recuerdo que la ultima semana, trabajamos muy duro para llegar a un compromiso de proyección. Eran casi la una de la mañana y nos pusimos a hablar de un plano que uno de los directores quería cortar. Estuvimos más de una hora, exponiendo nuestra opinión y después nos embarcamos en discusiones. Es peculiar.

Háblanos por favor de una secuencia que te emocione especialmente y por qué.

Laurent: Prefiero no desvelar mucho ya que la película se va a estrenar en el festival de Donosti pero diría que hay un diálogo entre Antonio de la Torre y Belen Cuesta que hace bascular la percepción que cada uno se hace del otro, así como resaltar uno de los grandes temas de la película. Y es verdad que para mí es una secuencia que me emociona. De hecho, muchas veces, hay emociones que se tienen al arrancar el montaje y que durante el proceso, se van perdiendo tal vez porque el montaje es demasiado largo o corto, porque no se llega bien. Pero cuando vuelve a aparecer después de muchos meses lo que sentiste al principio, es mágico y empiezas a pensar que tu trabajo se va a acabar pronto.

SOBRE LOS MONTADORES

¿Te sueles implicar mucho en el montaje y cómo haces para sanear la cabeza?

Laurent: Sanear la cabeza es bastante importante. Yo he trabajado muchos años como ayudante y he visto que la gente hacía cosas distintas o tenían métodos par aquello. Quizás lo más curioso, fue una montadora americana Caroline Biggerstaff que montaba las secuencias de forma independiente pero nunca las veía unidas. Yo, como ayudante, tenía que unir las secuencias sin enseñarselo. Al acabar el rodaje, cuando teníamos todo montado y me decía « Hazme una copia que voy a ver la peli en la televisión de mi hotel ». Y a la mañana, volvía y comentábamos lo que funcionaba o no. A partir de ahí empezábamos el montaje. En la época no entendía muy bien, pero seguro que hacia esto para guardar frescura. A veces, he intentado hacerlo pero me impaciento. Para mi, no vale. Yo lo que intento por ejemplo, es descansar siempre el fin de semana sin ver nada, verla sin sonido, verla en distintas tipo de pantallas y espacios. Y por supuesto, intento que haya una mini vacación cuando tenemos el primer montaje entre manos.

Raúl: En la medida de lo posible me gusta arrancar el montaje lo más virgen posible, si puedo evitar leer el guión lo hago. No asisto a los rodajes para no contaminarme,  ayuda mucho trabajar con otro montador, te da mucha tranquilidad saber que siguen avanzando sin ti.

¿Sueles trabajar con la misma gente?

Laurent: Cambiamos a veces por temas de calendario pero en grandes rasgos sí. Yo suelo trabajar mucho con Demetrio Elorz y a veces con Inge Mendioroz. Lo cierto es que también, a veces pasa por el montaje un estudiante. Estuve trabajando mucho con Ulises que vino de prácticas a la productora Txintxua Films y que después se quedo un tiempo contratado allí. Y también, han venido de prácticas a veces estudiantes de una escuela de montaje de Baiona (Francia). Es la escuela donde estudié.

¿Quieres comentarnos algún nuevo proyecto?

Laurent: Volví al País Vasco que es mi tierra natal desde 5 anos y desde entonces no he parado de trabajar. Así que me estoy tomando un tiempo para mí. Tenemos otra película que he montado con Raúl que se llama “Agur Etxebeste y que estará también en el festival. Y como es dífícil de dejarlo totalmente, estoy escribiendo un documental sobre football con mi hermano Marc, proyecto que presentamos en la sección Lau Haizetara del festival de Donostia. Volveré a arrancar el montaje en noviembre con una Web serie, Tankara, que se esta produciendo en el Iparralde (País Vasco francés).

Raúl: Por mi parte después de “La trinchera Infinita” he montado “Ventajas de viajar en tren” de Aritz Moreno, una locura con la que he disfrutado muchísimo y estoy seguro que va a dar mucho que hablar. Con Julian Oliden seguimos con el desarrollo de “ERGO” un software de edición para crear películas interactivas en soportes táctiles.

 

SOBRE “LA TRINCHERA INFINITA”

SECCIÓN OFICIAL del festival de cine de San Sebastián 2019
Dir: Aitor Arregi, Jon Garaño y José Mari Goenaga
España – Francia.
2019

https://www.youtube.com/watch?v=8gLIGutoSbw

Asociación de Montadores Audiovisuales de España

La Asociación de Montadores Audiovisuales de España está orientada a la defensa de los profesionales del sector, a la divulgación de nuestro trabajo y al establecimiento de un espacio de intercambio de experiencias y conocimiento.

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