Érase una vez un montador: CAROLINA MARTÍNEZ URBINA

Hoy presentamos a Carolina Martinez Urbina, una montadora que ha trabajado en la película
“MIENTRAS DURE LA GUERRA” del director Alejandro Amenábar que se presenta en la Sección oficial del Festival de San Sebastián DE 2019,

Minibio

Carolina Martínez Urbina es montadora, y coordinadora de postproducción, y también se ha desempeñado como asistente. Ha trabajado con Alejandro Amenábar anteriormente en Ágora (como asistente de montaje) y Regresión (co montadora junto a Geoff Ashenhurst). También destaca su trabajo como montadora en la película  Zipi y Zape y el club de la canica, las series La zona y  Justo antes de Cristo. Como asistente se desempeñó en Intacto, Las 13 rosas, El Comisario, ente otras.

Érase una vez un montador: CAROLINA MARTÍNEZ URBINA

Érase una vez un montador: CAROLINA MARTÍNEZ URBINA

¿Qué tipo de película vamos a ver?

«Mientras dure la guerra» es una película de ficción, basada en hechos reales, que cuenta la vida de Miguel de Unamuno en un período muy importante tanto para él como para la historia de España. Cuando se produce el alzamiento militar de varios generales contra el gobierno legítimo de la República (que acabará desembocando en la Guerra Civil), Unamuno, Rector de la Universidad de Salamanca, se posiciona en el lado de los sublevados. Pero el transcurso de los acontecimientos le hará replantearse su posición. Al mismo tiempo descubrimos como uno de los generales mas jóvenes, el general Franco, consigue hacerse con el liderazgo de la rebelión, algo que creo resultará muy interesante para el espectador, ya que es un tema que se no trata habitualmente en nuestro cine.

¿Cómo ha sido el trabajo con este director?

Trabajar con Alejandro Amenábar es fantástico. Es un director que tiene las cosas muy claras pero a la vez muy respetuoso con el trabajo de los demás. Está siempre dispuesto a escuchar propuestas y en montaje se establece un diálogo muy interesante y muy productivo. Trabajamos mano a mano pero siempre me dejaba tiempo en solitario para retocar, indagar en el material y explorar nuevos caminos que luego veremos juntos. Además, una vez planteada la primera versión, se pudo tomar unos días de descanso mientras yo acababa de afinarla, y así a su vuelta tener una mirada más fresca sobre la que seguir trabajando. Además yo también conseguí descansar un par de días extra antes de su vuelta y así limpiar la mirada para afrontar la siguiente parte del proceso que es darle la forma final del montaje.

¿Cómo te has incorporado a la película y cuánto tiempo has trabajado en el montaje?

El montaje de la película nos llevó aproximadamente 4 meses. Normalmente siempre me incorporo desde el inicio del rodaje, es algo que como montadora me parece fundamental. Poder ir viendo el material diariamente e intentar no llevar más de un día o como mucho dos de decalaje respecto al rodaje para poder atajar rápidamente los problemas que puedan surgir, manteniendo una comunicación constante con el director en caso de que sienta que algo no funciona en montaje o que se necesita algún plano mas de lo rodado para que la narración fluya correctamente. También trabajar durante el rodaje me ayuda a aprenderme el material e ir planteando el premontaje como una primera escritura viendo los puntos fuertes y débiles de la narración y adelantando las posibles soluciones que luego se trabajarán con el director. En el caso concreto de esta película no pudo ser así y me incorporé apenas 3 semanas antes de terminar el rodaje. Afortunadamente tenía acceso a los dailies y Vicky Martín Lammers, mi ayudante en este proyecto, me mantenía informada en todo momento de los avances del rodaje. La verdad es que esto supuso un reto porque en esas 3 semanas tuve que hacer un intenso trabajo para llegar con los “deberes” hechos al momento en que el director llegó a sala . Lo bueno es que, como Alejandro rueda extremadamente bien y piensa tanto en montaje tenía cierta tranquilidad, ya que algo muy grave tenía que pasar para que surgiera un problema que luego no pudiéramos solucionar en sala.

¿Y qué otras relaciones te parecen fundamentals en esta película con otros departamentos?

Para mi el cine es un trabajo en equipo y las relaciones con el resto de departamentos son muy importantes. En un primer momento desde montaje necesitamos tener una relación directa con con rodaje principalmente a través de la/el script que considero que es mis ojos en rodaje. También el DIT juega un papel fundamental porque nos proporciona el material con el que vamos a trabajar con la primera visión que plantea el DOP. Además dialogamos constantemente con el jefe de sonido directo, el cual, a parte del sonido propiamente dicho, nos proporciona material original extra para ayudarnos a crear las atmósferas y paisajes sonoros que luego trabajará el montador de sonido. Cuando ya estamos en pleno proceso de montaje la relación con el montador de sonido también es crucial. En este caso trabajar con Gabriel Gutierrez y todo el equipo de -12Db ha sido una gozada. A mi me gusta mucho trabajar el sonido y a Alejandro Amenábar también. Intentamos marcar las pautas que luego ellos desarrollarán en la postproducción enriqueciendo exponencialmente el universo sonoro de la película e incluso creando nuevos, y para ello siempre están dispuestos a ayudar. En cuanto al músico en este caso Alejandro Amenábar también es el compositor, así que en ese sentido ha sido muy fácil. El iba trabajando la banda sonora a la vez que íbamos cerrando el montaje lo cual nos permitía hacer ajustes precisos que ayudan a que la narración transcurra de la manera deseada y a modelar el tono del montaje. Otro elemento que para mi ha sido fundamental fue tener la sala de montaje en Luciérnaga, que es el estudio de color donde se ha hecho el conformado y etalonaje de la película. La posibilidad de poder ver material original en proyección cuando surge cualquier tipo de duda, explorar las posibilidades narrativas del color, e incluso hacer pases de la película para valorar el ritmo en una pantalla grande ayudan muchísimo para cerrar el corte final. Y finalmente el trabajo conjunto con Twin Pines, responsable de los vfx, es otro de los factores necesarios para poder llevar a buen puerto el montaje. La posibilidad de tener previsulizaciones que permitan ajustar la duración de los planos es básica para que el ritmo y la lectura de los planos sea la deseada. En ese sentido han sido de gran ayuda.

SOBRE EL MONTAJE

¿Cómo se estructura el montaje de esta película?

Para mi el cine es un trabajo en equipo y las relaciones con el resto de departamentos son muy importantes. Mientras dure la guerra tiene una estructura clásica en la que dos tramas principales discurren de manera paralela hasta que llegan a encontrarse en un punto común. Se crea así un paralelismo entre los hombres de letras y los de armas que converge y adquiere sentido en el momento en que Unamuno y Franco se reúnen. Medir los tiempos y equilibrar los pesos de esas tramas ha sido parte esencial del trabajo de montaje. Respecto a los retos, en general cada película, cada proyecto, supone un nuevo reto para mí. Esto es lo maravilloso del proceso de montaje. Cada director plantea su propia mirada que yo trato de interpretar aportando a la vez la mía propia. Me gusta pensar que son las imágenes las que me guían en la búsqueda del camino más adecuado para cada narración, por lo que intento entenderlas, sumergirme en ellas, analizar las interpretaciones, etc,  tratando de encontrar ese camino. En este caso la ventaja era, por un lado haber trabajado anteriormente con Alejandro Amenábar y por otro saber que es un director al que le gusta cuidar el montaje y que rueda pensando en él, como si desde rodaje montara, de alguna manera, la película en su cabeza. Aún así la presión siempre está ahí, conseguir exprimir el material para llegar a transmitir al espectador todo lo que el director desea es la parte más difícil. Lograr aprovechar todos los matices que los actores nos regalan con sus interpretaciones, elegir los momentos mas adecuados y reforzarlos creando un ritmo que mantenga el interés del público es el verdadero reto, y en un proyecto de esta envergadura pues ese reto siempre aumenta un poquito.

¿Hubo una versión diferente de la peli que vamos a ver?

La película básicamente siempre ha sido la misma. Es cierto que finalmente eliminamos alguna secuencia y que fuimos matizando momentos a lo largo de todo el proceso de montaje pero como ya he dicho, en este caso Alejandro Amenábar tenía muy claro la película desde guión y desde rodaje y nunca sentimos que necesitara grandes cambios estructurales.

¿Crees que ha variado mucho respecto a ideas iniciales o guiones iniciales?

Creo que no. Montaje siempre es una reescritura e inevitablemente conlleva ciertos cambios pero Alejandro Amenábar realizó una exhaustiva labor de investigación sobre el tema antes de tomar las decisiones finales sobre el guión e intentamos mantenernos fieles a esa esencia. Con ello tengo la sensación de que la película se acerca mucho a lo que pudo sentir Unamuno durante ese periodo y espero que el publico así lo perciba.

¿Como te gusta abordar el trabajo de sonido?

Como ya dije antes, personalmente a mí me gusta trabajar bastante el sonido, vestir las películas lo mejor posible para que las intenciones queden claras y los visionados se acerquen en cierta manera a lo que podría ser el montaje sonoro final. Claramente siempre nos quedamos muy lejos, pues la dimensión que adquiere una película después de pasar por el montaje de sonido y las mezclas no se puede alcanzar fácilmente en la sala de montaje, pero pienso que ese trabajo previo es una guía que al montador de sonido le puede resultar muy útil a la hora de ver las intenciones dramáticas que salen desde montaje. En montaje dialogamos muchas horas sobre por que hacemos los cortes, porque este plano y no el otro, por que este encuadre, por que esta interpretación, como podemos dirigir la mirada del espectador a un punto y no a otro, etc y tomamos decisiones al respecto. Esto afecta no sólo a la imagen si no también al sonido y de ahí que lo considere una guía. Creo que parte de nuestro trabajo también consiste en facilitar las cosas a todos los que vienen detrás. El cine es un trabajo en equipo y si las intenciones dramáticas se comprenden bien todas las aportaciones del resto de equipos irán en la misma dirección y el resultado será mejor, lo que no quita para que los planteamientos que se hagan para llegar ahí sean totalmente diferentes. En este caso, Gabriel Gutierrez, el diseñador de sonido, nunca deja de sorprenderme. El tratamiento naturalista que ha utilizado para los diálogos es maravilloso y creo que consigue que sintamos que estamos en los mismos lugares que los personajes y eso, que parece fácil, no lo es.

¿Has podido participar en los procesos finales?

La verdad es que no tengo grandes cosas que destacar en ese aspecto. La película la hemos montado en Avid. Es un programa con el que me siento cómoda trabajando porque considero que es muy estable y permite un workflow sencillo y seguro. Me gusta la relación que existe entre la calidad de la imagen comprimida que ofrece el Dnx y el espacio de almacenamiento que ocupa. Incluso proyectado en pantalla grande la calidad es bastante buena. Eso es lo que realmente me interesa. Ser capaz de ver una imagen de calidad y a la vez que el ordenador responda cuando la cantidad de pistas que tiene que mover es elevada.  Siempre que puedo me gusta estar en la película hasta el final. Lamentablemente muchas veces el resto de procesos ocurren cuando ya estás trabajando en otros proyectos y no puedo implicarme tanto como me gustaría. Pero disfruto y sobretodo aprendo muchísimo acudiendo a montaje de sonido y a mezclas. Además ellos también son grandes aliados a la hora de disimular problemas que puedas tener con algún corte, etc. Otro proceso que me encanta es la creación de los vfx, ver como evolucionan las diferentes versiones y sumergirme en su imaginario creativo me ayudan a intentar dotar a los planos de la duración correcta. Su ayuda es importantísima para construir el ritmo final de la película. También me gusta revisar el conformado, aunque trabajando con Luciérnaga he estado muy tranquila al respecto porque son muy exhaustivos. Finalmente revisar la copia final de la película en sala es el último proceso antes de dar el trabajo por concluído.

¿Una secuencia que te emocione especialmente?

Pues hay varios momentos importantes a lo largo de la película que me gustan especialmente, ya sea por la interpretación de los actores como por la tensión que generan. Hay una secuencia magnífica en la que Millan Astray “amenaza” a Unamuno en su casa que me encanta, otra con Franco y su hermano desvelándole sus verdaderas intenciones en un avión, o el climax que se alcanza con el discurso de Unamuno que Karra Elejalde borda dotándole de una naturalidad como si nos hablara aquí y ahora… Es difícil elegir…pero puestos a destacar alguna elegiré la secuencia en la que Ana, la mujer del alcalde de Salamanca acude a pedirle ayuda a Unamuno y que culmina con la conversación entre Unamuno y su hija María sentada delante de la chimenea. Dramáticamente el momento es especial. Las tornas se han vuelto en contra de Unamuno que ya no es capaz de proporcionarle a Ana la ayuda que le ofreció en un primer momento aunque es ahora cuando más la necesita mientras el se debate en una guerra moral. Las actrices están espléndidas, pero sobre todo es impresionante cuando María intenta comprender a su padre una vez que descubre que ha firmado el manifiesto de la Universidad a favor del alzamiento. Ahí mantenemos el plano largo para conseguir la tensión dramática. Y es que la ausencia de cortes también es una parte importante del montaje.

 

SOBRE EL MONTADOR

¿Te sueles implicar mucho en el montaje y cómo haces para sanear la cabeza?

El trabajo de montaje es maravilloso. A mi me encanta y disfruto mucho haciéndolo pero he de reconocer que también es absorbente. Antiguamente trabajaba en jornadas muy largas, a menudo extenuantes, donde había un momento en el que ya no sabias si lo que haces es mejorar o empeorar el trabajo. Pero para mí eso era la práctica habitual. Hay una parte del proceso de montaje que engancha mucho y a veces es difícil saber cuando parar. Desde que soy madre la cosa ha cambiado. La necesidad de conciliar me ha hecho descubrir que puedo trabajar 8 horas y sacar el trabajo adelante sin problemas. Eso ha sido muy importante. Parece una obviedad pero para mi no lo era. Soy una persona muy exigente en mi trabajo y al principio me daba vértigo, pero todo consiste en concentrarse y optimizar el tiempo. Eso sí, igual que cuando estoy en la sala no contesto llamadas que no sean imprescindibles, cuando salgo de la sala intento caminar un rato para despejarme e ir poco a poco aparcando los problemas del día para no llevármelos a casa. Una vez allí abandono el montaje y me centro en mi vida personal, familia, amigos, etc. La verdad es que a veces no es fácil porque tienes una secuencia rondando en la cabeza a la que tienes que encontrar una solución e incluso sueñas con ella, pero con la práctica todo se aprende y creo que intentar separar es lo sano. Con la cabeza descansada se piensa mucho mejor y pensar es la base de nuestro trabajo.

¿Sueles trabajar con la misma gente?

Hoy en día conseguir un equipo estable es difícil. Es una buena señal porque significa que los ayudantes tienen mas trabajo y más posibilidades de pasar a montadores, o incluso de cambiar de departamento. Además da más oportunidades de empezar a la gente nueva pero también es cierto que contar con un ayudante de confianza para mí es fundamental. Yo siempre que puedo repito, pero no siempre lo consigo.

¿Quieres comentarnos algún nuevo proyecto?

Tengo pendiente el estreno de la segunda temporada de Justo Antes de Cristo, una comedia brutal de Pepón Montero y Juan Maidagan para Movistar+ donde también han participado Borja Cobeaga y Nacho Vigalondo. Para mí, una de las series de humor más inteligentes que se han hecho en España hasta ahora. Estoy muy emocionada porque también llegará en breve a través de Netflix la serie El Vecino, que tuve la oportunidad de arrancar junto con Nacho Vigalondo. En ella, y en tono de comedia, veremos la vida a través de un super héroe español nada convencional. Una serie muy divertida que creo va a sorprender. Y actualmente estoy acabando el montaje de Operación Camarón, la nueva película de Carlos Theron, con la que esperamos hacer pasar al público muy buenos ratos. A nivel de montaje ha sido otro reto porque es muy variada, con persecuciones, secuencias tipo western, y por supuesto los tiempos de la comedia, donde medir las pausas y los silencios es casi mas importante que encontrar el propio gag.

 

Érase una vez un montador: CAROLINA MARTÍNEZ URBINA

SOBRE “MIENTRAS DURE LA GUERRA”

SECCIÓN OFICIAL del festival de cine de San Sebastián
Dir: Alejandro Amenábar

España – Argentina
2019

https://www.youtube.com/watch?v=WA4zCKGhb94

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